Coaching de negocios

La verdadera comunicación

En el día a día como empresario y en la búsqueda del éxito en nuestros negocios es necesario llegar a acuerdos con nuestros clientes, con nuestros proveedores y por supuesto con nuestro equipo de trabajo; y lograr estos acuerdos se requiere de una comunicación efectiva es decir una verdadera comunicación.

En esta comunicación están involucrados dos elementos el emisor y el receptor, el primero quien es la persona que envía el mensaje y la segunda quien lo recibe. Es importante señalar que para que se dé la verdadera comunicación, es necesario que el mensaje sea recibido, traducido y entendido por el receptor en los mismos términos en que fue enviado. Cabe señalar que con suma frecuencia hablamos sin que logremos comunicarnos, ya que, habiéndose recibido nuestro mensaje, no fue entendido en los mismos términos que lo enviamos.

Cuantos problemas tenemos con frecuencia en nuestras empresas por falta o deficiente comunicación, y no debe olvidarse que toda persona en posición de mando tiene la imperiosa necesidad de dar y recibir información con una gran celeridad para la toma de decisiones de calidad; por lo tanto, la comunicación, entre otras cosas, debe ser oportuna, eficiente y por lo tanto efectiva.

Como empresarios, necesitamos mantener una adecuada comunicación con nuestros colaboradores, clientes, proveedores , socios, así como con terceras personas relacionadas con la empresa; esa comunicación puedes ser de persona a persona o bien estar dirigida a un grupo de personas, como puede ser un departamento de la propia empresa, de la misma manera que los diversos departamentos, en su caso, deben mantener una efectiva comunicación entre sí.

Uno de los aspectos vertebrales en el manejo de una empresa, es la comunicación que todo directivo debe mantener con sus colaboradores, ya que a través de éstos se sirve a la clientela, se trata a proveedores y se mantienen las relaciones con terceras personas que tienen que ver con la marcha de la empresa, por tanto, mediante una buena comunicación, ellos deben saber con claridad qué hay que hacer, cómo y cuándo hacerlo.

Esta comunicación puede ser verbal o escrita, incluso corporal. En términos generales, se sugiere la comunicación verbal (cara a cara), cuando se requiere una respuesta inmediata, para una llamada de atención o sugerencia en la que se requiere conocer el estado emocional o reacción de la otra persona o personas, así como cuando se necesita conocer la reacción de las mismas, en relación con lo que se tiene que comunicar. En la comunicación escrita normalmente se pretende dejar constancia de una serie de asuntos que deben manejarse, sin que al menos por el momento, sea necesario conocer la reacción o estado anímico de la persona o personas a las que nos dirigimos. La comunicación corporal suele darse, como su nombre lo indica, con nuestras expresiones corporales, como ademanes, gestos, movimientos de manos, de hombros, piernas, ojos, tono de voz, etc.; así por ejemplo, si en una reunión de trabajo estamos moviendo permanentemente las manos, estamos comunicando nerviosismo; si enrojecemos, reflejamos que no hemos apenado y si levantamos el tono de voz estamos diciendo que no hemos irritado

A continuación, una serie de 7 recomendaciones para lograr ser buenos emisores de mensajes:

  • Utilizar un lenguaje sencillo, sin palabras rebuscadas y con una buena selección de las mismas, con el fin de adecuarlas al nivel cultural de la persona o del auditorio; el lenguaje debe ser a la vez fino, ya que el lenguaje vulgar puede causar efectos desfavorables. Recordemos que el buen comunicador habla para los demás, no para sí mismo, habla para transmitir mensajes, no para demostrar qué tanto sabe.
  • Ser breve, evitando palabras innecesarias; los “rollos” consumen tiempo, complican la comunicación y pueden agotar la paciencia de las personas que escuchan.
  • Mostrar un rostro sonriente que transmita alegría y no un ceño fruncido que refleje enojo.
  • Proceder con el debido tacto, diciendo lo conveniente en el momento conveniente, cuidando agradar a la persona o personas, o por lo menos, no incomodarlas.
  • Hablar con soltura, para transmitir seguridad; si al hablar trastabillamos, podemos estar reflejando inseguridad, indecisión o falta de conocimientos sobre el tema a que nos estamos refiriendo.
  • Utilizar un moderado tono de voz, ni tan alto que moleste al tímpano ni tan bajo que no se escuche.
  • Refleja emotividad, pues la emoción que se imprima a las palabras facilita la transmisión del mensaje.

La verdadera comunicación puede traer notable beneficios a un empresario, comunicar con claridad las reglas del juego a un cliente, proveedor o colaborador puede evitar malos entendidos y ayudar a promover una relación armónica. Un empresario que es un buen comunicador, conoce los efectos positivos de las palabras adecuadamente manejadas con miras a la obtención de un resultado concreto; por ello, suele someterse a un proceso de mejora continua, logrando notables éxitos en sí mismo contribuyendo en forma vertebral al triunfo de su gente.

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Un Comentario

  • Alejandro

    Amigos, soy Ingeniero Industrial y ahora un micro micro empresario, he tenido una solida capacitacion en lo largo de mi vida, y esto que ustedes comentan hoy, claro que es muy bueno, pero modestamente ya lo conozco, tengo algunas dudas en implementar excelentes estrategias en ventas y es donde ustedes me pueden ayudar, pero su programa aunque no es caro, no lo puedo pagar, les propongo pagar proporcionalmente al incremento en ventas. ¿ sale?

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